IMÁGENES Y ALGO MÁS


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El abad y un monje de un monasterio habían estado toda una larga jornada trabajando afanosamente en el huerto. Al anochecer, el monje, mucho más jóven que el abad, se lamentó con voz cansina: 
"¡Uf! Estoy tan sumamente cansado que no me queda nada de energía".
El abad le contestó:
"Si no te queda nada de energía, ¿de dónde la sacas para lamentarte?".